La ProStiTuCioN
El oficio de la prostitución es en algunos países un gran mercado, dado a la demanda de satisface las necesidades sexuales, sin embargo ello involucra muchos aspectos que son importantes de considerar, como los actores involucrado en ello, el aspecto legal, los precios, , muchas veces hasta mafias involucradas.
la regulación de la prostitución supone formalizar una demanda de compra de servicios genitales que convierte el cuerpo de la mujer en mercancía legal, en anatomía de catálogo expuesta para el consumo de desaprensivos. Para los puteros, las prostitutas no son mujeres, sino cuerpos femeninos de los que sólo interesa sus características anatómicas y el precio. El *proveedor sexual elige cuerpos entre cuerpos, no entre personas. El mercado de la prostitución supone, pues, un comercio de complexiones anatómicas en el que sólo interesa la longitud de las piernas o el tamaño de las mamas, pero no la persona. Aunque sea duro decirlo, el *proveedor sexual sólo busca una buena relación entre calidad y precio. De hecho, las prostitutas no sólo deben exhibirse semidesnudas para ser elegidas por los consumidores de sexo, sino que a la primera pregunta que deben responder, una vez que han sido elegidas, es ¿cuánto...?
La mujer, con consentimiento o sin él, deviene cuerpo objeto, mercancía destinada a satisfacer la genitalidad masculina. Por tanto, la prostitución es una actividad aberrante concebida para satisfacer las supuestas e hipócritas necesidades naturales e irreprimibles de los hombres. En consecuencia, hay que promover y proveer un mercado con suficientes cuerpos de mujeres y renovar la mercancía cada determinado tiempo. La prostitución no se considera violencia de género, cosa que yo no comparto, pues en la medida en que se cosifica el cuerpo de la mujer con fines comerciales, se violenta su persona. En definitiva, regular el comercio sexual es legitimar la violencia contra las mujeres, por lo que éticamente el objetivo no puede ser otro que la abolición de la prostitución.
Conocido es, que casi el cien por cien de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen desde la miseria económica. Y tras la dureza de este dato se esconde un valor positivo practicado por las mujeres. Ellas, saliendo por encima de toda opresión a la que se han visto sometidas, han sido capaces de buscarse la subsistencia. Es la búsqueda de diferentes formas de salir de la miseria a la que les aboca este modelo de organización social patriarcal.
La mayoría de las prostitutas defienden con uñas y dientes la dignidad de su cuerpo. Por paradójico que parezca a quienes las miran con inconfesables recelos, ellas suelen expresar la aceptación de las reglas de juego del comercio sexual y la repulsa o denuncia de lo que significa abuso de poder de los clientes. Al ejercicio de la prostitución llegan también muchas mujeres desde las adicciones, ansiedades o diferentes presiones familiares y sociales. Y esto pone de relieve una vez más, la dependencia económica de las mujeres respecto a los hombres y a las fuentes de economía creadas por ellos. Igual que para los hombres, para ellas, la miseria sexual, es uno de los orígenes del camino que les conduce a la prostitución.
A veces presentan a las mujeres que practican la prostitución como positivamente “transgresoras”. Las mujeres forzadas por sus circunstancias personales a prostituirse, no cuestionan el “orden” establecido, ni son mujeres que estén fuera de la norma patriarcal, sino por el contrario, participan del status en el que el orden patriarcal sitúa a todas las mujeres: el de la subordinación económica y sexual, viviendo esta misma situación, incluso en grados extremos. El sector progresista está reduciendo todo el problema de la prostitución a “la estigmatización social”. Piensan que si desapareciese ésta, no habría nada que achacar a la prostitución, pero en este caso hipotético, desde una análisis antipatriarcal, es decir, feminista, ¿aprobaríamos el actual fenómeno social de la prostitución organizada?
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